Tu hijo es tu mundo. Aquí te contamos, paso a paso, cómo será su primera visita para que lleguen tranquilos y con ganas.

Háblale de la visita con naturalidad y en positivo: "vamos a que cuenten tus dientes y te enseñen a cuidarlos". Evita palabras como dolor, inyección o no te va a pasar nada; los niños escuchan justo lo que queremos que no escuchen.
💡 Si ya jugaron "al dentista" en casa, contando dientes con un espejo, la visita se sentirá conocida.
La primera visita es un momento que todos quieren vivir, y lo entendemos: mamá, papá, hermanos y abuelos pueden entrar al consultorio. El espacio es amplio y cómodo para dos acompañantes, y caben hasta cinco personas contando a los niños. Si vienen más, la sala de espera tiene juegos para que nadie se aburra.
Al llegar, el equipo los recibe, confirma los datos que ya nos diste al agendar y en unos minutos pasan con la odontopediatra.


No empezamos por la boca, empezamos por el niño. La odontopediatra se presenta, le enseña el consultorio y deja que explore a su ritmo. Cada cosa se la explicamos antes de hacerla, para que nada lo sorprenda.
En una primera visita normalmente hacemos la revisión completa, radiografías solo si son necesarias, y una plática contigo donde resolvemos todas tus dudas. Si la cita es preventiva y la odontopediatra ve al niño cooperador, puede aprovechar para hacer la limpieza o algún tratamiento sencillo ese mismo día; siempre te lo explica antes y tú decides.
🍼 Con bebés: la revisión se hace 100% con tu apoyo, en tus brazos, recostado en tus piernas o en una camita especial para bebés. Puede llorar un poco y es normal.
Te decimos qué puede pasar durante la cita, incluso si es probable que llore un poco, y qué esperar al salir. Cuidamos su experiencia porque ir al dentista es algo que hará toda la vida, y queremos que lo recuerde sin miedo. Las decisiones siempre son tuyas, con la guía de la odontopediatra.


Todos los niños se llevan su premio, aunque haya sido solo una revisión, y escuchan la frase que aquí es tradición: "¡Lo lograste, valiente! Tu sonrisa cambia el mundo." Si nos das permiso, le tomamos una foto para celebrar su valentía. Antes de irse, la odontopediatra te entrega su plan: qué encontró, qué recomienda y cuándo conviene regresar.
Vengan cuando salga el primer diente o al cumplir el año. La visita se hace contigo y con tu apoyo: te enseñamos a limpiar sus encías y dientes.
La edad de explorar. Le dejamos tocar, ver y preguntar. Si solo se sube al sillón y abre la boca, ya ganamos; lo demás viene solo.
Ya entienden y quieren saber. Lo vamos involucrando en el cuidado de sus dientes, explicándole las cosas a él, para que crezca sabiendo cuidarse.
Los tratamos como los grandes que ya son: hablamos directo con ellos, respetamos su espacio y los involucramos en su salud dental para que lleguen a ser adultos responsables de su prevención bucodental.
Cuéntanoslo al agendar o al llegar. No lo vamos a forzar: la primera visita puede ser solo conocernos, sentarse en el sillón y contar dientes con el espejo. A veces se necesita más de una visita para ganar su confianza, y está bien. Lo importante es que la siguiente vez venga sin miedo.
Si tu hijo tiene alguna condición o necesidad especial, como autismo, TDAH o sensibilidad a luces, sonidos u olores, dínoslo al agendar: preparamos el consultorio y la forma de atenderlo pensando en él.
Tú también cuentas: si estás tranquila, él lo nota. Nosotros te vamos guiando en cada paso.
